Como por respeto a la muerte de Jesús no se tocaban las campanas, la llamada a los oficios de Semana Santa la realizaban muchachos del pueblo recorriendo las calles haciendo sonar sus carracas.
También se hacía ruido con las carracas y las matracas en ciertos momentos del oficio de Tinieblas, con la iglesia a oscuras, para crear un ambiente fúnebre, como del "mundo en tinieblas"; a veces, incluso los mozos golpeaban la paredes del templo con pellejos de vino inflados para acentuar la sensación tenebrosa de "final de los tiempos". Para los más pequeños y los aprensivos debía ser una experiencia un tanto espeluznante.
Hubo un tiempo en el que durante el oficio de Jueves Santo el sacerdote se arrodillaba y lavaba los pies de los últimos niños que habían hecho la Primera Comunión.
Habitualmente, en Semana Santa un fraile colaboraba con el cura párroco. Se esperaba que ese fraile predicador lanzase desde el púlpito encendidos sermones destinados tanto a destacar los sufrimientos de la Pasión de Jesús como a acentuar en los feligreses el temor al infierno y específicamente a la muerte sin confesión ni comunión.
Porque otra misión fundamental del predicador era lograr que todos los villatueldanos cumpliesen con la obligación de confesar y comulgar al menos por Pascua Florida (que el confesor fuese alguien ajeno a la localidad facilitaba, sin duda, el acercamiento de la población al sacramento de la penitencia).
Después de comulgar el Domingo de Resurrección, era habitual solicitar la "cédula de cumplimiento pascual" en la sacristía, ya que podía ser solicitada en determinadas circunstancias.
En Semana Santa se preparaba el Monumento (Altar de Reserva o Reposo) y las mujeres lo adornaban con cirios marcados por cada cual. Una vez finalizada la Semana Santa y desmantelado el Monumento, cada feligresa se llevaba los cabos sobrantes de sus velas para encenderlos como protección ante rayos, tormentas y pedriscos.
Otro rito de protección consistía en que durante la Vigilia Pascual en la madrugada del Domingo de Resurrección, las mujeres recogían cantos o pequeñas piedras mientras repicaban las campanas (toque a Gloria o toque de Gloria). Después, esos cantos se lanzaban hacia las nubes que en época de tormentas anunciaban pedrisco, para que se disolvieran.
Además, la festividad del patrón de La Aguilera incluía la vertiente de romería popular.
Antiguamente, era habitual que algunos villatueldanos asistiesen a la misa del santuario y posteriormente a la procesión por la campa, ya que se mantenía en el pueblo una devoción tradicional hacia San Pedro Regalado.
Una curiosidad es que hasta mediados del siglo XX, los monjes franciscanos que entonces ocupaban el monasterio Domus Dei de La Aguilera solían acercarse a pie al final del verano a los pueblos de la zona para solicitar alguna caridad de los lugareños.
* El 26 de mayo de 1551, se aprueba en Aranda de Duero la petición del Guardián delmonasterio Domus Dei de La Aguilera para que se haga unacopia autentificadade los cuadernos que guarda el monasterio relativos a los milagros atribuidos aSan Pedro Regalado, consignando los testimonios de los testigos llamados a declarar.
Concretamente, se cita una curación que comienza a realizarse en Villatuelda.
Vida de S. Pedro Regalado, de Matías Sangrador Vitores, Oviedo, 1859 (edición facsímil de Editorial Maxtor, 2002), página 178:
"[...] y, en llegando à Villatuelda, y estando en la posada comenzó á
decirle, camina hija mia vamos à ver aquel santo Padre, que oy
llegaremos alla, y se sanará, y luego al instante levantó su hija las
dos manos juntas diciendo, mira madre, y quando vio que su hija abrió la
mano dio voces llamando ala ama de casa, para que mirase la maravilla, y
ansi se partieron y llegaron al dicho Ermitorio [...]."
* En el siglo XVII, mientras se construía la bóveda de la capilla mayor del convento Domus Dei de La Aguilera, un
niño de trece años hijo de un albañil de Villatuelda cayó desde un
andamio sin que le ocurriera nada, siendo considerado el hecho un
milagro logrado por la intercesión de San Pedro Regalado. Este mismo niño obtendría el favor del santo al caer de un tejado en Roa sin lesionarse.
Historia de la vida, virtudes y milagros del glorioso San Pedro Regalado, de José Infantes, Valladolid, 1854, página 219:
"En el tiempo en que se hacía la bóveda de la capilla mayor del
convento de la Aguilera, un niño de Villatuelda, hijo de uno de los
albañiles que trabajaban en la obra, se subió á lo más alto de los
andamios, con la inconsideracion y poca reflexion de un niño de 13 años,
se puso de pie derecho en un estremo de una tabla desclavada [...]
...el padre cuando vio que su hijo se precipitaba, imploró el auxilio
del santo Regalado invocando su nombre [...], vieron que sin la menor
novedad ni señal alguna de la caída se fué corriendo al sepulcro del
Santo."
Tradicionalmente, el 15 de mayo, festividad del patrón de los campesinos San Isidro Labrador, una procesión con la imagen del santo recorría las calles de Villatuelda y cada cierto tramo se detenía, para que el sacerdote bendijera los campos desde lugares del pueblo que permitían ver las tierras de labor, para que ese año se recogieran buenas cosechas.
Debido a los pocos agricultores en activo, en los últimos años solo se conserva la misa.
Dada la raíz agrícola de Villatuelda, suele ser costumbre que después de la misa el Ayuntamiento invite a un aperitivo en el Centro Social.
Domingo, a los 60 días después de la Pascua de Resurrección
CORPUS CHRISTI
Antiguamente, con altares provisionales en las calles
Antiguamente y con ocasión de la festividad del Corpus Christi, se montaban temprano altares provisionales elaborados con esmero (con colchas especiales, flores, velas y referencias a la Eucaristía) en algunas calles y en la plaza Mayor.
Posteriormente una procesión acompañaba por todo el pueblo al sacerdote que portaba la Custodia con el Santísimo bajo palio.
Cuando la procesión llegaba a uno de los altares, el sacerdote depositaba en él la Custodia, recitaba una oración en alta voz y, posteriormente, volvía a tomar la Custodia en sus manos para bendecir a los asistentes con ella.
En ocasiones se esparcían pétalos de flores cerca de los altares o al menos junto al de la plaza Mayor.
En el transcurso de la procesión, algún feligrés se quedaba en el campanario de la iglesia para repicar festivamente las campanas.
Primer fin de semana de agosto
SAN MAMÉS MÁRTIR
Procesión por las calles de Villatuelda
Fiestas de San Mamés 2024 - Jota en honor del santo en la procesión
Tradicionalmente, la fiesta patronal de San Mamésse celebraba el 7 de agosto; pero en 1927, siendo párroco D. Jesús Garcíay alcalde elSr. Santos Calvo, se solicitó al obispado de Burgo de Osma, al que por entonces estaba integrada la
parroquia, el traslado de la misma al 27 de junio (para evitar que los
días de descanso coincidieran con las tareas agrícolas del verano). Finalmente, se ha vuelto a
celebrar en agosto: durante un tiempo, el penúltimo fin de semana y más tarde el primer fin de semana del mes, fecha cercana al día 7.
Tradicionalmente, la fiesta dura dos días. El primer día dedicado al patrón de Villatuelda, San Mamés mártir, y el segundo al Corazón de Jesús.
Durante las fiestas patronales de San Mamés, en Villatuelda se solía colgar de una mano de la imagen del santo un racimo de uvas, tanto como ofrenda como solicitando su protección para las viñas del pueblo. [VerAQUÍ]
Antiguamente, el Día de San Mamés incluía pasacalles-diana, misa y procesión con repique de campanas, baile del vermut antes de comer y baile de tarde-noche. Tanto los pasacalles-diana como las jotas procesionales y el acompañamiento de los bailes estaba a cargo de un grupo tradicional de dulzaina y caja.
Durante las horas de baile en la Plaza Mayor nunca faltaba el puesto de almendras garrapiñadas, presentadas en bolsitas de papel de celofán transparente.
Posteriormente, ha sido habitual conservar los pasacalles-diana y el grupo de dulzaina y caja para la procesión. En cambio, los bailes de la tarde-noche ya han venido siendo amenizados por orquestas o por técnicos de sonido tipo "disc-jockey" (discomóvil).
En últimos tiempos el Ayuntamiento ha incorporado diversos eventos festivos, varios de los cuales se celebran en el entorno del Centro Social, junto a la carretera. Habitualmente se incluye una paella popular, con notable número de comensales.
El ábside y el presbiterio en la festividad de la patrona, la Virgen de las Angustias
Debido a que la festividad se celebra ya casi en invierno y el tiempo puede ser desapacible, esta festividad patronal nunca contó con excesivos eventos.
Antiguamente, después de la misa había procesión por las calles de Villatuelda con la imagen de la Virgen de las Angustias, salvo que la meteorología lo impidiese; pero posteriormente dejó de realizarse.
Como en estas fechas se forma un "puente de festivos", a fecha de 2026 continúan acercándose a celebrar la fiesta de su patrona cierto número de villatueldanos o sus descendientes que viven fuera del pueblo, pero en número mucho menor que en las fiestas de agosto.
Tras la misa, el Ayuntamiento suele invitar a un aperitivo en el Centro Social.
LAS ROSQUILLAS DE LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS. En la fiesta patronal de la Virgen de las Angustias, en Villatuelda suelen sortearse rosquillas aportadas por feligreses,
bien como ofrenda o como consecuencia de una promesa. Este rito busca
tanto la protección de los donantes y sus familias, como la de las
personas afortunadas en el sorteo (por eso, estas últimas frecuentemente
reparten algunas rosquillas adjudicadas entre familiares y amistades). [VerAQUÍ]
Aunque su celebración festiva sea poco ostentosa, la realidad es que la devoción popular de los villatueldanos se inclina sobre todo por la Virgen de la Angustias y también, hasta cierto punto, por San Pedro Regalado.